Titulares

OPINION: Ese día mi madre me lloró

Por Praede Olivero Feliz
Era domingo 23 de septiembre del año 1990, cuando un guerrero como yo tuve uno de los días mas triste de mi vida.

Las noticias, particularmente las de la televisión informaban el desastre humano que había ocurrido en el local principal de la UNER, ubicado en el Marión, donde perdieron la vida terrenal Mármol, Ayani, Pedrito y casi la pierde Víctor, cuatro hermanos, amigos, compañeros y camaradas muy queridos.

Mi madre vio en la televisión como mis documentos rodaron por doquier y una cédula vieja y un carnet se exhibían, especulando que yo estaba entre los muertos o heridos, eso provocó mucho dolor en ella, me lloró como una madre llora a un hijo querido, que apoyaba en sus ideales y sus luchas.

El lunes logré hacerle llegar la información de que no había estado en el lugar de una forma inexplicable, a la que aún le busco la razón y que estaba resguardado.

Su pena se extendió cuando Lugo me vio preso y solo se alivió cuando fui puesto en libertad y pude verla.

Sé que ese dolor se vivió y vive en muchas familias, organizaciones y compañeros, que no se nos quitara jamás, pero que se convierte en combustible para seguir la lucha de los tres gigantes elevando sus banderas mas arriba, mucho más.

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