Las alianzas son salidas a la que acuden personas fÃsicas y organizaciones, con la finalidad de alcanzar un objetivo en común. La caracterÃstica principal de las alianzas es la coyuntura, tanto porque se construyen hasta alcanzar el propósito perseguido, como por el momento en el que se pactan. Estas son constantes en distintos ámbitos de la vida. Sucede en los deportes, en lo empresarial, en las luchas gremiales, en lo profesional, entre otros.
En el ámbito polÃtico es normal que se conformen con frecuencia. La razón es que la polÃtica envuelve intereses, por lo que cada cual persigue el suyo. La carencia de ideologÃas polÃticas en la actualidad, ha empujado para que los intereses particulares y grupales predominen por encima de los valores y principios que quizá sirvieron de estÃmulo para la creación de organizaciones polÃticas con ciertos objetivos que con el tiempo han desaparecido.
El hecho de vivir en democracia ha facilitado que construir mayorÃa para ganar elecciones normalice prácticas que corrompen la ética y la moral. Históricamente, el poder ha servido para utilizarse con dicha finalidad, más en sistemas polÃticos-electorales donde la reelección está permitida. Aunque donde no lo está, se maniobra para que su partido siga en el Gobierno. Un gran lÃder polÃtico dominicano me expresó hace poco, que “cuando alguien se vende en polÃtica, es porque quien lo compra sabe que está en venta”.
Asimismo, un comunicador de gran respeto para mà señaló hace dÃas que: “en polÃtica no hay traidores, sino intereses”. Ciertamente, la dinámica polÃtica es compleja, aunque bien se sabe que hay personajes sin escrúpulos que hacen causa común con el partido que se proyecte ganar en el próximo certamen electoral. De hecho, no han saltado del actual Gobierno, porque el panorama aún no está claro, pero desde que tengan la brecha, lo hacen.
Ahora bien, las alianzas cumplen un rol importante en el escenario polÃtico. Resulta ser la demostración de músculos de una oposición unida -aun de forma temporal- que muchas veces provoca pánico en quien gobierna. Las alianzas son positivas o negativas según el propósito logrado. Si no se materializan sus pretensiones, la alianza habrá fracasado. Sin embargo, si se logra el objetivo, entonces, si fue oportuna y positiva. Por tanto, satanizar las alianzas polÃticas sin esperar resultados electorales es un error. Lo que sà es relevante al momento de pactarlas es dejar los puntos claros.
Muchas veces, quien resulta encabezarlas no cumple con lo prometido. Es asiduo ver, escuchar y leer aliados reclamar al Gobierno de turno su cuota. No es factible para el presidente que gobierne ejercer con ruido.

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